En defensa de la obra Carne de Vulva

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Hoy despertamos con la noticia de que el partido político Ciudadanos ha censurado una obra de Inma Ferrero, una alumna de la facultad de Bellas Artes de Granada, que denunciaba la objetualización de la mujer. Alegan que es de mal gusto.

‘Qué poco gusto’, dicen, como si el gusto fuera cuantificable. Como si el gusto fuera uno, grande y no libre. Como si unos señores que se dedican a la política partidista y a los números supieran y pudieran opinar de todo. Como si el arte fuera algo bonito que poner sobre la mesa de despacho, mitigando con su belleza el horror de políticas legitimadas sobre ella.

Es que claro, lo de la liberalización, para Ciudadanos, quizás se ciña a los números y a las empresas, no a la expresión.

El arte, necesidad humana de crear desde lo corporal y vivencial, se ha convertido en un Frankenstein a base de discursos occidentales-burgueses que le intentan poner orden y lógica para adaptarlo a sus intereses de poder y especulación. Pero tras todas esas capas, tiene una vida. Su esencia es más fuerte que su cáscara (o quizás la reacción a ella). Y la necesidad humana de reflejar el contexto mediante el lenguaje artístico prevalece.

El arte, cuando escuece, cura.

Cuando una obra artística nos duele, nos está tocando directamente y nos está evidenciando una parte de nuestro contexto que nos incomoda.

Si te duelen unas vulvas envasadas, metáfora de la mujer objetualizada, tienes dos opciones: la primera es ser consciente del problema social que da lugar a esa obra, educarte y apuntarte a un colectivo feminista o participar de lo que éstos hacen, que no es poco. La segunda es negarla, censurarla, esconderla y clamar al invento del ‘buen gusto’ para excusarte.

La primera es de ciudadanas consecuentes y responsables. La segunda es propia de sinvergüenzas que juegan con vientres de alquiler, niegan el problema de la violencia machista y acogen un modelo económico que precisa de la subordinación de la mujer para sostenerse.

La evidencia es tan fuerte y cínica que hasta parece de chiste.

¿Qué nos queda? Seguir creando obras que duelan, sangrar la evidencia, crear certezas tan fuertes, imaginarios tan potentes, que la herida – que ya existe- se afirme cada vez más hasta que ni el ‘buen gusto’ sea capaz de taparla. Que alcance tal tamaño que la censura sea imposible, que sólo quede mirarla, dolernos, cuidarnos, mantenernos en lucha y, con el tiempo, quizás, algún día, soñar con que la conciencia colectiva llegará en forma de sutura.

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Cuidado con el arteterapia

Había una vez un lugar en el que, al nacer, cortaban las piernas a la gente. Pero luego la gente crecía y grandes empresas dedicadas a la salud vendían una terapia novedosa y cara:  la piernaterapia. Consistía en dar piernas a la gente para que pudiera ir a trabajar más rápido. Si insistían, podían usarlas a veces para el ocio, pero sólo si tal divertimento consistía en un parche vital para seguir soportando el día a día de la productividad. La piernaterapia era genial, todo el mundo estaba contento (siempre que pudiera pagarla) y era considerada el invento del siglo. De hecho, la gente estaba tan ocupada agradeciendo al gobierno el invento de la piernaterapia que olvidaban que era el mismo gobierno el que cortaba sus piernas al nacer.

El sistema educativo de la mayor parte del planeta es el encargado de cortar la creatividad y facilidad de las y los peques para expresarse con el lenguaje artístico y visual. Se da más importancia al lenguaje verbal, racional y temporal, dejando de lado nuestra modalidad subjetiva, intuitiva, relacional, visual y atemporal. Y esto no es casualidad. María Acaso, en su libro La educación artística no son manualidades (Ed. Catarata, 2009), defiende que hay una estrategia detrás de todo esto. Esa parte olvidada es la que nos hace conectar con nuestro cuerpo, experimentar sensaciones, expresarlas y, sobre todo, al desarrollar el lenguaje visual, ser críticas con el mismo (por ejemplo, reaccionando a la cantidad de anuncios visuales que pueblan nuestro espacio público y nos provocan necesidad de consumo al estar totalmente indefensas ante ellos).

Se podría decir, por lo tanto, que hay ciertos intereses en que no seamos críticas con las imágenes en un contexto de consumo acelerado, no sepamos comprender nuestro cuerpo y no tengamos herramientas para expresar todo ese nudo complejo que tenemos dentro en esta realidad de prisa y precariedad.

¿Y qué pasa con el arteterapia?

Pues que no viene con intención de arreglar este problema y devolverte tus herramientas creativas.  El arteterapia es un producto de consumo que viene a parchear esa necesidad mediante ejercicios guiados y, generalmente, orientados a legitimar tal ausencia. Es decir, no te da tus herramientas de expresión pero te las alquila durante dos horas para que pintes los huecos de un mandala, sin salirte, logrando que desconectes un rato y puedas volver a tu vida normal algo más desestresada y, por lo tanto, productiva. Que sí, que el arteterapia no es sólo pintar mandalas, que hay másters, que desestresa, que permite expresar emociones complicadas y ayuda en ejercicios de movilidad…pero eso ya lo hacíamos de peques antes de que nos quitasen tal capacidad y, además, de forma libre y adaptada a nuestro cuerpo en vez de pagando y satisfaciendo las necesidades que alguien piensa que tenemos de cara a reinsertar nuestros cuerpos en una normalidad impuesta.

La piñaterapia es buena también. Y la atardecerterapia. Por no hablar de la playaterapia.

No necesitamos un producto de consumo que nos tape las heridas con parches bonitos y de felicidad, no necesitamos una creatividad guiada a reinsertarnos, necesitamos nuestra capacidad expresiva, nuestra subjetividad compleja, nuestra conexión con nosotras y con la mano que plasma interiores en letras, trazos y objetos sin lógica. Necesitamos poder sentir y expresarnos para saber qué es lo que no funciona, ser críticas…recuperar la capacidad de saber qué es lo que no nos gusta para así elegir la manera de cambiarlo.

Sé que hay gente que se sale de tal camino y sí que intenta devolver dichas herramientas expresivas a las personas. Gente formada en diversos campos que juega a desandar el camino y hace de mediadora para la recuperación del lenguaje visual y expresivo. También sé que hay gente que necesita cierto acompañamiento para volver a disponer de esas herramientas. Pero discrepo en que eso pueda nombrarse bajo el paraguas de la arteterapia, sino más bien por el de la facilitación. Todo lo que termine en -terapia actúa bajo unas lógicas de subordinación que divide a las personas en enfermas y terapeutas, gente necesitada guiada por gente formada hacia el camino de la reinserción mediante lo que cree que necesitamos. Reinserción a un sistema que ya nos arrebató esas herramientas y que pretende que la herida de su ausencia quede oculta con dibujos bonitos y asépticos. Reinserción por un camino guiado y plagado de herramientas ideológicas que no nos devuelve la libertad sino que mata los restos que de la misma pudiéramos conservar.

Por ello, reivindico el camino de las facilitadoras y mediadoras que hacen por devolver toda capacidad expresiva, intuitiva, emocional y visual a quien debe pertenecer. De forma horizontal: de igual a igual. Nunca será una terapia, más bien una cesión de un poder que algunas hemos logrado conservar y que debe ser de todas. Sin intención de reinsertar. Sin intención de guiar y cuidar. Simplemente devolver el uso y disfrute legítimo para que las personas lo usen como su cuerpo les pida.

 

 

No al Museo Realista de Albacete

Normalmente, nadie diría que no a firmar una petición para un museo. Pero los museos y la cultura en general no son buenos de por sí, sino que dependen de las lógicas en las que se sustentan, y las del museo realista, por desgracia, están bastante podridas.

Se pueden leer muchas cosas, sobre todo en el periódico El Digital Albacete, que adornan y visten de injusticia y egoísmo el que la Diputación no pueda o quiera llevar a cabo el museo. Pero yo me centro en lo básico y fundamental: las normas de buenas prácticas en torno a Museos consensuadas por el ICOM y que todo centro museístico debería cumplir. (No las legitimo porque vengan de un organismo oficial sino porque cualquier museo nacional que no las cumpla denota una falta de moralidad y de coherencia para con sus obligaciones públicas).

Un museo no es un centro de ostentosidad para albergar el nombre de aquellxs que lo inauguraron y tampoco es un reclamo turístico con fin de lucrar empresarios cercanos: es un nodo cultural cuyo fin último es servir a la sociedad que le rodea. Tiene que cumplir con una serie de premisas básicas… y el museo realista no cumple ninguna de ellas. Para abrir un museo tiene que haber una colección que necesite de urgencia un lugar (como la de Ramírez de Lucas que está pudriéndose en sótanos) o una necesidad social. En Albacete los museos ya existentes están desiertos. Ni la gente acude a ellos ni ellos consiguen que la gente local acuda. Lo primordial sería fomentar el buen uso de los que ya hay así como adaptar algunas formas nada transparentes de gestión a la normativa museística. Los museos deben llevar a cabo una labor social usando el arte y la cultura como herramientas para trabajar los lazos sociales, la identidad y la crítica de la población a la que sirve, no ser un simple escaparate de alta cultura y atracción turística. El museo es para el pueblo, no para los bolsillos de cuatro empresarios.

El museo realista, además de basarse en una colección que nada tiene que ver con la localidad, no cumple con la norma básica de transparencia. La adquisición del Chalet Fontecha por parte de la Diputación está llena de leyendas que incluyen a personas de la cúpula del partido más corrupto de España, así como pintores con gran amistad con éstos. No hay concurso público de plan director. Cuentan las leyendas incluso que ese puesto ya está otorgado a dedo. No hay plan público  de patronato. Hay un proyecto arquitectónico que nace antes que un plan director y, por lo tanto, antes del plan museográfico (es la arquitectura la que debe adaptarse al plan museográfico y no al revés). Y todo deja constancia de que éste lugar va a ser simplemente otro museo elitista que huye de sus obligaciones sociales y de transparencia para inflar el ego de unos pocos.

Por otro lado, justificar su apertura en la importancia de Antonio López (al que no quito mérito alguno, ojo) y sus cátedras es legitimar una gestión artística excluyente que separa el arte y la creatividad del pueblo. Vienen de Japón a realizarlas pero prácticamente ningúna persona albacetense saca de ello más que una salpicadura de orgullo al decir que eso ocurrió en su ciudad.

Opino que en Albacete tenemos un gran movimiento cultural que abarca desde grandes artistas (realistas y no realistas) a estudiantes de arte, muchas personas artesanas, creativas y con inquietudes varias. Sería mucho más moral para una institución pública destinar dinero a un centro social con salas expositivas y de uso para asociaciones, que es lo que parece que están barajando y lo que querían supuestamente hacer en el centro del Depósito del Agua. Valorar a sus propios agentes creativos y crear lugares de participación ciudadana que faciliten precisamente el uso local de los mismos y fomenten una cultura desde abajo y para el pueblo, no un cubo blanco de alta cultura vertical instrumentalizada para llenar los bolsillos de unos pocos.

Poesía es revolución

Presentación de la Biblioteca Feminista Manflorite

 

Porque poesía es resignificación. Y resignificación es revolución.

Más allá de todas las mentiras en torno al arte, en torno a la creación, en torno a exposiciones y agentes consagrados. Más allá del elitismo artístico, arma mortal para separarnos de nuestra necesidad creativa innata. Más allá de todo eso, está la resistencia: gente normal creando.

Da igual lo que sea, el formato, si es con colores o letras. La cuestión es crear, elaborar discursos, elaborar contenidos, porque si los creas, no los estás consumiendo. Y resignificar. Que una línea sea TÚ línea, respondiendo a tu cuerpo y sus sensaciones. Que una palabra sea TÚ palabra, respondiendo al sentido que tú le quieras dar. Y entonces, en vez de consumir, creas imaginarios, (te) creas en un plano discursivo diferente al hegemónico. Y eso es disidencia. Eso es revolución.

Y a todo el sentido sistémico en cuanto a la creación, devenido en campo artístico de consagrados, especulación y elitismos: que le jodan. El sentido del arte como herramienta de poder es el suyo, no el nuestro. Su arte nació a la vez que las fábricas, cárceles, psiquiátricos y el actual sistema de enseñanza. Nuestra creatividad surgió en los montes, al inicio de los tiempos, cuando descalzas éramos una con el todo.

Y por eso, nosotras vamos lejos. Mucho más lejos. Tan lejos como implica acercarte todo lo que puedas al cuerpo y escucharle. Tan lejos como coger ese mensaje y, a través de palabras, gestos o colores, gritarlo al mundo.

 

Invierno

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El 12 de diciembre inauguramos la exposición Invierno en La Librería Nemo, exposición colectiva comisariada por Mortimer en la que todos los trabajos giraban en torno a la temática invernal. La exposición se puede ver hasta el 28 de enero.

Los artistas invitados a participar fuimos Borja Martinez Cebrián, Pakoto, Teresa Bellón, Laura Liz, Pedro Tornero, Lucía Ravosh y yo.

Mi obra, El Sueño del Bosque, es un móvil cerámico que representa un paisaje onírico invernal lleno de azules y blancos.

La inauguración contó con la improvisación sonora de Juan Dahmen ‘Frío’, para cuya base sonora grabó a los participantes durante la inauguración modificando a continuación el sonido para dar una sensación fría y lejana.

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Pinzamiento Colectivo

 

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El 22 de diciembre se inauguró en La Casa Vieja la exposición Pinzamiento Colectivo, exposición colectiva con 10 artistas albacetenses y comisariada por Sergio Delicado. La exposición cuenta con la peculiaridad del montaje, pues consiste en una estructura de hilos metálicos en los que, sin dejar espacio, se cuelgan aleatoriamente las obras de los participantes. El objetivo del montaje es crear un dinamismo en el que el mismo visitante coge la obra que quiere comprar en el momento en el que le apetece, eliminando las típicas barreras del ‘cubo blanco’ típico en las exposiciones actuales.

Los artistas invitados a exponer en Pinzamiento Colectivo fuimos Cristina Achaui, Inma Mendieta, Pablo Alfaro, Sergio Delicado, Virginia De León, Mortimer, Alicia Fernandez, Aurora Caher, Juangacedos y yo misma.

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Tiempos muertos

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Es sentir el tiempo escurriendo por tus piernas.

Que nunca muera Godard con sus tiempos muertos. Que mirar al horizonte jamás duela. Que ser productivo no riña con cocinar lento, oler, y tocar despacio. Y dejemos de justificar el tiempo. Y paremos de buscar la lógica. Y dejemos de sentirnos culpables. Y nada de buscarle productividad a la vida. Porque la vida es vivir.

 Y con eso basta.

Tiempo

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En la artesanía, el tiempo se percibe de forma diferente. Está como desnudo, sincerándose de forma absoluta. Pierde la productividad y obligación de los hombres grises de aquel libro y se deleita en los recovecos de las manos, las formas blandas y orgánicas, la transformación fruto de caricias…

No hay medidas, el mismo gesto puede durar segundos u horas. Ocurre de repente: levantas la mirada y no recuerdas cuánto tiempo llevas dejándote llevar. Claramente, hay reglas y límites; la lógica reclama su camino, no hablo de creación en trance romántico, sino del placer por el trabajo bien hecho, del amor ajeno al tiempo que surge al acariciar partículas de sílice que, junto a tus manos y cabeza, tomarán una forma u otra, ocupando algún lugar del mundo y provocando sentimientos en personas.

El cariño con el que se crean las piezas no tiene prisa, no puede tener prisa.

Y las huellas de tal cariño permanecen marcadas en su cuerpo para siempre.

¡Feliz mes del libro!

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La Librería Nemo ha preparado una serie de marcapáginas en colaboración con artistas albacetenses para celebrar el día del libro. Ya ha sacado los tres primeros, y yo me siento muy agradecida de estar entre ellos. Si queréis uno, pasad por la librería o por la feria del libro que se realizará en la Plaza del Altozano el 23 de abril. Si queréis más info de las actividades que van a realizarse, click aquí.

Pequeño Nemo

1613762_739201926194977_705791866004362177_nIlustración de un pequeño Nemo lector realizada para celebrar los seis meses de la Librería Nemo, en Albacete. La librería es un lugar muy especial, con ediciones preciosas tanto para adultos como para niños, así como también juguetes y artículos decorativos de diseño. La misma librería en sí ya ofrece suficientes razones para visitarla, con su mobiliario de madera, exposiciones de calidad y decoración que encantará a cualquier enamorado de las letras. Próximamente harán una entrada con todas las versiones realizadas.

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