Poesía es revolución

Presentación de la Biblioteca Feminista Manflorite

 

Porque poesía es resignificación. Y resignificación es revolución.

Más allá de todas las mentiras en torno al arte, en torno a la creación, en torno a exposiciones y agentes consagrados. Más allá del elitismo artístico, arma mortal para separarnos de nuestra necesidad creativa innata. Más allá de todo eso, está la resistencia: gente normal creando.

Da igual lo que sea, el formato, si es con colores o letras. La cuestión es crear, elaborar discursos, elaborar contenidos, porque si los creas, no los estás consumiendo. Y resignificar. Que una línea sea TÚ línea, respondiendo a tu cuerpo y sus sensaciones. Que una palabra sea TÚ palabra, respondiendo al sentido que tú le quieras dar. Y entonces, en vez de consumir, creas imaginarios, (te) creas en un plano discursivo diferente al hegemónico. Y eso es disidencia. Eso es revolución.

Y a todo el sentido sistémico en cuanto a la creación, devenido en campo artístico de consagrados, especulación y elitismos: que le jodan. El sentido del arte como herramienta de poder es el suyo, no el nuestro. Su arte nació a la vez que las fábricas, cárceles, psiquiátricos y el actual sistema de enseñanza. Nuestra creatividad surgió en los montes, al inicio de los tiempos, cuando descalzas éramos una con el todo.

Y por eso, nosotras vamos lejos. Mucho más lejos. Tan lejos como implica acercarte todo lo que puedas al cuerpo y escucharle. Tan lejos como coger ese mensaje y, a través de palabras, gestos o colores, gritarlo al mundo.

 

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